Por: Lina Alarcón – Photojournalist

Nuestra esperanza más grande para el 2021

Niños, niñas, adolescentes y jóvenes: conocidos, amados y protegidos

Nota: el contenido fue tomado antes de que la pandemia del Covid – 19 llegara al país.

“Lo que más me entusiasma es que Compassion y las iglesias llevan esperanza a los niños y las familias. Somos una voz de aliento. Me llena de alegría llevar un evangelio vivo y ver la creatividad de las iglesias para atender a los niños."

Miguel Monroy, gerente de Sociedad

COVID-19 cambió los planes de la gente para 2020. Mientras los países de todo el mundo estaban en cuarentena, la conectividad se convirtió en una parte esencial de la vida de las personas. En Colombia, los casi 300 centros de Compassion se enfrentaron a problemas relacionados con la conectividad después de cerrar sus puertas, pues que están ubicados en comunidades pobres donde la tecnología y la internet están ausentes en su mayoría.

Mantener el contacto con los niños fue el desafío más grande y el apoyo, amor y servicio de los miembros de cada centro fue esencial para encontrar soluciones.

En el desierto de La Guajira, el personal de las iglesias entregó a los niños y a las familias alimentos, agua y elementos de seguridad como toldillos. También llevaron un pediatra a las comunidades para comprobar la salud de cada niño. Si los niños no podían asistir al centro a causa de la pandemia, el centro iba a la puerta de cada niño con protocolos de seguridad y toneladas de amor.

En otras comunidades, las iglesias utilizaron las emisoras de radio locales para dar las lecciones a los niños. En casa, sentados junto a la radio, los niños aprendían, se divertían, oraban y cantaban alabanzas al Señor. Otros, imprimieron cartillas para que los niños colorearan y aprendieran las lecciones curriculares. Cada mes, le entregaban a cada niño un libro impreso con la canasta de alimentos para asegurar que siguieran conectados al proyecto. Han realizado llamadas, videos y grupos en redes sociales para interactuar con los que tenían acceso a Internet. Durante la pandemia, las iglesias han diversificado las formas de servir a los niños usando nuevos recursos para unir a las familias.

Juan David, de 19 años, beneficiario de Buenaventura, en la costa del Pacífico, dijo "en esta pandemia, Dios ha forjado mi carácter, y mis lazos familiares se han fortalecido. Aunque otras instituciones cerraron sus puertas debido a la pandemia, la iglesia no lo hizo. Su apoyo continuó a través de clases y reuniones virtuales. Sinceramente agradezco mucho a la iglesia y a Compassion por toda la ayuda que me han brindado durante esta pandemia".

Miguel Monroy, gerente de Sociedad, lleva 17 años sirviendo a los niños en la oficina nacional de Compassion Colombia. Para él, la misión de liberar a los niños de la pobreza es una tarea integral, en la que Compassion trabaja junto a las iglesias para atender las necesidades de los niños.

La prioridad del 2021 es conectividad, que el equipo de liderazgo en Colombia define como el contacto con cada niño. Miguel Monroy, gerente de Sociedad dice: “la conectividad incluye acceso y comunicación, pero va más allá de esto. Se trata de relaciones y contacto con cada niño y cada familia. La oficina nacional analizó los problemas de conectividad en cada centro de desarrollo alrededor del país para conocer los desafíos específicos y desarrollar así estrategias acordes al contexto. Nuestro propósito principal para el 2021 es continuar proveyendo conectividad de las diferentes maneras en las que han estado trabajando los centros, para asegurar que cada niño pueda ser conocido, amado y protegido.”

Compassion Colombia quiere enfocarse en intervenciones específicas de acuerdo a las necesidades locales y alianzas con otras organizaciones para brindar conectividad a través de acceso a internet y dispositivos de comunicación. En los lugares donde esta tecnología no está disponible, la oficina nacional quiere llevar todas las herramientas que los centros necesitan, como impresoras, papel o acceso a programas radiales.

"Si las iglesias no se mantienen en contacto con cada niño, no conoceríamos sus necesidades para brindarles apoyo. Los problemas de conectividad en 2020 pusieron a muchos niños en riesgo de abandono escolar y la falta de educación los haría aún más vulnerables. Los niños y los jóvenes se enfrentan a la violencia doméstica, los problemas de salud y la depresión; estar conectados con ellos y sus familias permite a las iglesias intervenir en su favor. Lo que más me entusiasma es que Compassion y las iglesias llevan esperanza a los niños y las familias. Somos una voz de aliento. Me llena de alegría llevar un evangelio vivo y ver la creatividad de las iglesias para atender a los niños", dijo Miguel.

En 2021, Compassion Colombia se enfocará en mantener lo que las iglesias lograron durante esta pandemia: estar más cerca de los niños y sus familias. La mayor esperanza de Compassion Colombia para 2021 es que cada niño pueda ser conocido, amado y protegido.



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