Diversión en el centro

Un día en un centro de desarrollo en Colombia antes de la pandemia del Covid -19

Nota: el contenido fue tomado antes de que la pandemia del Covid – 19 llegara al país.

"Mi motivación diaria para ir a trabajar es saber que estamos contribuyendo a la transformación de la vida de cada niño. Ver sus sonrisas con cada logro que obtienen en el centro de desarrollo infantil me hace olvidar cualquier cansancio o estrés. Los niños son, y siempre serán, mi mayor motivación para trabajar." - Martha, directora del Centro de Desarrollo Integral

Son las 7:30 de la mañana. La vieja puerta centro de desarrollo chirría cuando Martha la abre. Es un nuevo día para atender a los niños en el centro de Compassion, situado en una pequeña ciudad de la costa caribeña de Colombia. Los tutores y el personal llegan justo después de Martha para tener todo listo para recibir a los niños. Algunos imprimen dibujos para que los niños pinten, otros escriben mensajes importantes en los tableros y otros organizan las mesas y las sillas de los salones.

Alrededor de las 8:00 de la mañana, los niños empiezan a llegar al centro. Algunos sonríen, otros hablan y unos pocos aún tienen sueño. Dentro, reciben clases curriculares según su edad para apoyar su aprendizaje y desarrollo. Los niños pequeños tienen clases y tiempo para cantar, pintar y jugar con juguetes. Disfrutan alabando al Señor, aplaudiendo, cantando en voz alta y danzando. Durante el tiempo de juego, comparten los juguetes y construyen cosas juntos con bloques de construcción. Los más grandes reciben sus lecciones, estudian la Biblia, oran y hacen manualidades.

Mientras los niños reciben clases, el personal de cocina del centro prepara la merienda. A veces son sándwiches, o pasta con carne, o la típica "empanada". La comida se acompaña de jugo de frutas o chocolate caliente.  Martha afirma: "A los niños les encantan las onces que comen aquí. Puedo decir que comer es una de las cosas favoritas de los niños. Cuando preparamos empanada o pasta con carne, siempre quieren otra ración. Algunos se me acercan a preguntar si es posible tomar otra ración de comida. Y yo siempre digo que sí".

Alrededor de las 10:30, los tutores preparan las mesas en el patio para que los niños coman bajo la sombra de los árboles. Los ecónomos y los tutores entregan las onces a los niños, que saborean cada bocado. "Esto está delicioso", dice un niño. "Quiero más", dice otro. Todos comen juntos y se preparan para divertirse aún más antes de volver a casa.

Mientras corren y juegan en el patio, las risas de los niños pueden ser escuchadas por la gente que pasa por el centro. Hay un parque infantil donde los niños juegan en los columpios, se divierten en el rodadero y suben y bajan en los balancines. A las 11:00, los niños vuelven a casa para prepararse para la escuela por la tarde. Durante este tiempo, algunos tutores vuelven a casa para almorzar y regresan a la 1 de la tarde para prepararse para el segundo turno. Otros, que llevan el almuerzo al proyecto, aprovechan ese tiempo para hacer trabajos de oficina, como la actualización del perfil de los niños, y otras tareas relacionadas.

Las actividades comienzan de nuevo para el segundo grupo de niños a las dos de la tarde. El centro realiza actividades de lunes a viernes. Los niños de cada grupo de edad asisten dos veces a la semana, por la mañana o por la tarde, dependiendo de su horario escolar. Por la tarde, los niños de cinco años o más asisten a clases de teatro, música y danza. Además de las clases curriculares, los niños de 12 años o más reciben formación para desarrollar sus talentos y aprender habilidades que les ayuden a generar ingresos. Ellos participan en la formación de estilistas y en la impresión de camisetas.

En las clases de estética, las adolescentes aprenden a hacer la manicure y practican pintar las uñas a sus amigas. En la clase de música, los niños aprenden a tocar la batería, la guitarra y el piano. Una de las actividades favoritas de los niños durante las clases de teatro es practicar la marcha con zancos. Para los niños, su lección favorita es la de impresión de camisetas y les encanta llevar la ropa que imprimen.

Mientras los niños están en clase, la tutora Yorlenis se toma el tiempo de hacer una visita al hogar de algún niño. El personal visita a cada niño del programa al menos dos veces al año para comprobar cómo está su familia y su bienestar. Hoy, Yorlenis visita la casa de Manuel para pasar tiempo con él y su familia. Dice: "Hay dos visitas establecidas para los niños durante el año, pero los visitamos más veces si es necesario. Durante las visitas, oramos con las familias, leemos la Biblia juntos, y si encontramos una necesidad que requiere intervención, lo hacemos. Por ejemplo, llevamos algunos víveres a la familia o traemos ayudas educativas, médicas o psicológicas".

Alrededor de las 4:30 p.m., los niños comen su merienda antes de volver a casa. Los padres recogen a los más pequeños y los mayores vuelven a casa en grupo. “Chao profe", "que Dios la bendiga, señora Martha", "nos vemos, amiga", dicen. Poco a poco, el ruido y las risas se desvanecen hasta que el centro vuelve a estar en silencio. A las cinco de la tarde, Martha cierra la puerta con la satisfacción del deber cumplido y el deseo de volver al día siguiente para seguir sirviendo a Dios y a los niños.




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