Carta a mi nieto

La dolorosa y esperanzadora historia del nacimiento de Deinner

Mi dulce niño Deinner:

Eres mi bendición. Recuerdo lo feliz que me sentí cuando te vi por primera vez. A pesar del dolor, ahí estabas: tan inocente, tan hermoso, recordándome el amor de Dios. Déjame contarte tu historia, mi pequeño nieto.

Tu mamá, Cindy, era inteligente, amable y hermosa. Ella tenía una familia con tu padre y tus hermanos Ian y Saidith. Después de escuchar de Jesús, tu madre lo aceptó como su Salvador. El año pasado, Cindy se dio cuenta de que te esperaba y estaba muy feliz. Nosotros estábamos en cuarentena, tratando de evitar el contagio del COVID-19. Sin embargo, me contagió y estuve hospitalizada. Luego tu madre también se enfermó mientras estaba embarazada de ti. Ella pasó días en el hospital, luchando por la vida de ambos. Sin embargo, murió después de tu nacimiento, y no tuve la oportunidad de volver a verla. Eso me rompió el corazón. 

Volví a casa después de estar tres meses en el hospital; días después, por fin te conocí. Cuando te vi, sentí como si tu madre estuviera de nuevo en casa. La iglesia local, en alianza con Compassion, nos apoyó con comida, una cama para tus hermanos y un horno para que pudiera hornear y vender pan. Después, otro centro de desarrollo apoyado por Compassion se enteró de tu historia y pensó que necesitarías amor y cuidados especiales, pues tu madre no puede estar aquí para ti. Entonces te inscribieron porque apoyan a los bebés vulnerables durante su crecimiento. La bendición y el amor de Dios están sobre ti, mi pequeño.

Paso todos los días cuidándote, a tus hermanos y a mis hijos pequeños. Mi salud no está del todo bien, pero me esfuerzo para hacer lo mejor ustedes. Tu abuelo trabaja conduciendo una moto para mantenernos. Aunque tu padre no vive contigo, te ama mucho a ti y a tus hermanos. Quiero agradecer a Dios por sus bendiciones. Las iglesias y los centros de desarrollo se han convertido en nuestra ayuda más importante. Este apoyo te permitirá convertirte en un ejemplo, como lo fue tu madre. Un ejemplo en tus estudios, un niño valiente y lleno de sueños.

Por favor, ama a Dios y confía en Él. Ese es el legado que dejó tu mamá. Espero que leas esta carta siendo un hombre bueno, un cristiano que sirve al Señor y un profesional. Quiero todo lo mejor del mundo para ti.

Con amor,

Tu abuela Bridis.

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